¿Son peligrosas las proteínas beta-caseína A1 y A2 que contienen los lácteos? ¿Pueden representar estas un peligro para la salud? Además, de la lactosa que es el azúcar que contienen los alimentos lácteos, estos contienen dos proteínas, la beta-caseína A1 y A2. De ambas, la más abundante es la A1, la cual, al ser digerida, puede liberar beta-casomorfina-7 o BCM7.
Los lácteos son considerados en muchos casos uno de los pilares más importantes en la alimentación, esto gracias a sus fuentes nutricionales. Siendo ricos en grasas, vitaminas y minerales. Pero, en este caso conocerás las proteínas de los lácteos como contribuyen en tu organismo y si realmente son tan buenas como dicen.
Una de las más importantes es la caseína, la cual favorece la absorción del calcio en tu organismo. Pues esta forma junto con el calcio un mineral complejo soluble el cual puede absorberlo tu cuerpo fácilmente. Pero, te has preguntado ¿Qué tanto beneficia las proteínas de los lácteos a tu organismo?

Los problemas con las proteínas de los lácteos
Entre los diferentes problemas que aquejan al consumo de lácteos, se encuentra liderando la intolerancia a la lactosa. La lactosa que es el azúcar que contiene de manera natural la leche y sus derivados. Pero otras sustancias que posee la leche también, podría ser perjudicial para tu organismo. Por ejemplo, algunas proteínas, vitaminas, minerales y hormonas de crecimiento.
Estas son las que se encuentran de manera natural en la leche y sus derivados. Pues en los casos de los lácteos de producción industrial, estos suelen tener otro tipo de sustancias que tampoco son beneficiosas para tu salud.
Cuantas proteínas tiene la leche
Las proteínas de los lácteos están formadas por aminoácidos estos son una especie de eslabones los cuales en conjunto componen lo que es la proteína. Teniendo esto en cuenta existen varios tipos de proteínas.
Estas tienen funciones especializadas para proteger a los recién nacidos y a las glándulas mamarias. A su vez, también, participan en la creación de los componentes de la leche, como la grasa y la lactosa. Estas proteínas son las siguientes:
La Alfa-lactoalbúmina
Esta es una proteína que se encarga de favorecer la unión de la glucosa junto con la galactosa, con el objetivo de lograr la síntesis de la lactosa. Esta se encuentra presente tanto en la leche humana como en la de vaca. Además, conforma la capa de la nata que aparece en superficie de la leche, luego de ser hervida.
La lisozima
Esta proteína de los lácteos se encuentra presente en la leche humana, más no en la de vaca y cumple con la función de separar la pared de los microorganismos patógenos. Esta también interviene reforzando la acción que desempeñan los leucocitos. Además, la lisozima en conjunto con la lactoferrina se fortalece mutuamente en la acción para combatir agentes infecciosos. Esta proteína también, puedes encontrarla en la clara de los huevos.
La lactoferrina
Esta proteína debido al hierro al que se encuentra unida es de color rojo. Su función consiste en la defensa antifúngica y antibacteriana de la pared de los microorganismos. Esto ocasiona la muerte de los mismos y además, fija el hierro del medio quitándoselos a los mismos. Pues carece de él para la proliferación. Además, también, actúa como protector para las glándulas mamarias.
A parte de encontrarla en la leche, esta proteína también, se encuentra en las secreciones bronquiales y vaginales, la saliva y en los gránulos de los neutrófilos. En la leche materna esta proteína se encuentra elevada en el calostro pero se sigue manteniendo durante toda la lactancia. Caso contrario ocurre en la leche de vaca, donde luego del calostro desciende bastante.
La beta-lactoglobumina
Es una proteína de los lácteos que solo se encuentra en la leche de vaca, cuando hierves la leche, esta proteína forma parte de la capa de nata que se encuentra en la superficie. Puede trasladarse hasta la leche humana por medio del consumo de leche de vaca de la madre ingerida durante la dieta.
Las inmunoglobulinas
Son las proteínas de los lácteos que se encargan del reconocimiento de las estructuras extrañas que se encuentran en tu organismo. Por ejemplo, las membranas de los microorganismos, uniéndose a ellas permiten que tu sistema inmune las destruya. Son bastante abundantes más que todo en el calostro, pero no en la leche.
La lactoperoxidasa
Esta proteína es casi inexistente en la leche humana, sin embargo, puedes encontrarla de manera abundante en la saliva. Además, puedes encontrarla de manera abundante también, en la leche de vaca. Esta enzima tiene la función de defender tu organismo.
Delante de agua oxigenada que provienen de microorganismos o producida por otras enzimas, esta cataliza la formación de sustancias. Dichas sustancias tienen un poder antimicrobiano.

La caseína, la principal proteína de la leche
La principal proteína de la leche es la caseína, la cual se encuentra en la misma en forma de un complejo soluble de fósforo y calcio. Un 80% de las proteínas de la leche de vaca son caseínas, y para su correcta absorción se requiere fosfato y calcio. Esta es una proteína de alto valor biológico la cual es de absorción lenta que aporta nutrientes de manera gradual y continua durante el sueño.
La caseína es una proteína que comprende varias tipos de moléculas y partículas sólidas las cuales permanecen en suspensión. Entre las moléculas que se encuentran están, la kappa-caseína, la alfa-caseína, la beta-caseína y la gamma-caseína. En este caso abordamos la beta-caseína y sus tipos.
¿Qué es la beta-caseína A1?
Esta tiene la capacidad de unirse a receptores de opioides en tu organismo que se encuentran en tu sistema nervioso central. Además, de ello es un inhibidor de la enzima DPP-IV. Y el consumo elevado de la misma está relacionado con síntomas como, la mucosidad en las alergias y el asma, la depresión, diabetes juvenil, dolor crónico, autismo, estreñimiento, entre otros.
¿En dónde se localiza la beta-caseína A1?
La beta-caseína A1 puedes encontrarla principalmente en los lácteos que tienen su origen de las vacas. Aunque hace muchos años las vacas poseían mayormente beta-caseína A2 que es menos problemática, debido a una mutación se elevó más la aparición de la A1. Como consecuencia esto aumento la producción de leche en las vacas, por lo que, se hicieron más populares frente otros ejemplares.
¿Qué es la beta-caseína A2?
Está a diferencia de la A1 se digiere mejor, y presenta una menor actividad opiácea para tu organismo. Pues no inhibe la enzima DPP-IV y mejora la respuesta para que padezcas menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes.
¿En dónde se localiza la beta-caseína A2?
La A2 puedes encontrarla en la leche materna, la leche de búfala, cabra y la de oveja. Pero, en algunas partes de Europa puedes encontrarla en ganado que esta genéticamente certificado. Es decir, que se encuentra libre de mutaciones His-67.
Los problemas de la proteína de los lácteos, la caseína
Para poder digerir correctamente la caseína requieres de una enzima llamada renina gástrica la cual suele ser insuficiente en los organismos. Por otra parte, las propias proteínas de los lácteos son responsables de neutralizar los efectos de los ácidos de los jugos gástricos. Estos últimos son primordiales para la digestión de la mismas, por ende, al no tenerlos se genera una sustancia mal digerida.
Entonces la caseína que es mal digerida por tu organismo se convierte en una sustancia de consistencia viscosa la cual se va adhiriendo a varias estructuras. Una de estas es la pared del tubo digestivo, lo cual ocasiona la dificultad para la absorción de algunos nutrientes. Este problema origina un déficit de nutrientes en tu organismo además, de problemas como la fatiga crónica, dolores difusos, nódulos linfáticos entre otros.
Además, la mala digestión de la caseína puede llegar al intestino y penetrar por medio de ciertos espacios abiertos por la irritación causada por el consumo de lácteos. Un efecto crónico secundario que existe en la pared intestinal por un consumo excesivo y continuado de productos lácteos en tu organismo. al llegar a tu intestino esta alcanza el torrente sanguíneo desencadenando producción de anticuerpos.
Estos actúan en tu organismo perjudicando tu sistema inmunológico y causando enfermedades como la celiaquía, fatiga crónica, diabetes mellitus, asma, entre otras. Por ende, en personas que se encuentran predispuestas genéticamente a enfermedades como la diabetes mellitus el consumo de la proteína de los lácteos es perjudicial.
Esto como consecuencia del consumo crónico de lácteos, lo cual va destruyendo las células encargadas de la producción de insulina en tu páncreas. Asimismo, ocurre un proceso de sobre estimulación para tu sistema inmunológico, lo cual lo debilita. Dando como resultado un sistema inmune agotado y con una resistencia a las infecciones debilitada.
Entonces, ¿Debes dejar el consumo de lácteos a un lado?
No se trata de que dejes o elimines los lácteos de tu alimentación, se trata de que aprendas a elegir los lácteos adecuados para tu dieta. Pues estos además, de sus propiedades antioxidantes, también, poseen propiedades cardioprotectoras. Puedes consumirlos fermentado o enteros como en el yogurt, quesos, kéfir, entre otros.
De esta forma, aprovechas las virtudes y beneficios que te ofrecen los lácteos de una manera inteligente y sin perjudicar la salud. Pues se trata de que tengas una alimentación balanceada con alimentos adecuados y que los aprendas a combinar correctamente.
¿Cuándo debes restringir el consumo de proteínas de los lácteos?
Sin embargo, en ciertos casos si es recomendable la disminución del consumo de leche, por ejemplo, en aquellos casos en donde pertenezcas a un grupo de riesgo. Los grupos de riesgo son considerados de acuerdo a antecedentes familiares a ciertas enfermedades, por ejemplo, el cáncer de mama y de próstata. Pues de acuerdo a diversos estudios se ha comprobado la relación de los lácteos con estos.
Pues personas con antecedentes de cáncer que consumen leche o derivados lácteos tienen mayores probabilidades a padecer dicha enfermedad. Por otro lado, también, existen ciertas patologías las cuales pueden agravarse por el consumo de leche. En el caso de que sufras de problemas intestinales, hinchazón, gases, síndrome del intestino irritable, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, entre otras.
En esos casos también, se recomienda reducir el consumo de leche y sus derivados lácteos, pues la respuesta ante las proteínas de los lácteos no es positiva. No solo puedes agravar tu situación, en caso de tenerla controlada puedes volver a padecer dichas patologías. En otro orden de ideas, puedes consumir la leche si tienes la adaptación genética adecuada para digerir las proteínas de la leche.
Es decir, que existe una predisposición a nivel genético que la mayoría de las personas tiene en donde no es capaz de digerir y metabolizar los lácteos. Pues para metabolizar correctamente las proteínas de la leche se requieren ciertas enzimas.
La renina y la lactasa, son las encargadas de esto sin embargo, por cuestiones de supervivencia al pasar de los años muchas personas ya no conservan estas enzimas. A su vez, hay una parte de la población que si la conserva y tienen una buena tolerancia a la leche.

Consumir las proteínas de los lácteos de buena calidad
Por otra parte, también, es importante que si consumes lácteos lo hagas de producción ecológica y que sean de buena calidad. Con esto evitas los productos químicos que pueden tener los lácteos procesados y aprovechas al máximo los nutrientes de los mismos. La producción de lácteos de manera ecológica debe venir de animales que hayan sido alimentados con pasto.
De manera que, evites la exposición a insecticidas, pesticidas, herbicidas y cualquier antibiótico que se le proporciona por medio de su alimentación. Pues estos se van acumulando en el organismo de los animales y es allí en donde se concentran las toxinas. Por ende, al consumir los alimentos que provienen de estos animales, también, consumes las toxinas acumuladas en los mismos.
Esto se traduce en disruptores endocrinos y las enfermedades que a raíz de ellos puedes llegar a padecer, como el cáncer, y las alteraciones hormonales. Por ello, elige las proteínas de los lácteos que sean ecológicas y no industriales. Pues las industriales se encuentran llenas de todos esos químicos nocivos para tu salud.
Además, ten en cuenta que el ritmo de vida de los animales de producción industrial es diferente. Pues se encuentran expuestos a luz artificial durante todo el día, a diferencia de los animales de producción ecológica. Estos se encuentran al aire libre, con espacio suficiente y alimentándose de manera más adecuada. Esto es importante tomarlo en cuenta ya que la calidad de vida de los animales determina la calidad de lo que estos producen.
Aunque mucho se dice acerca de los lácteos, lo cierto es que tomando en cuenta ciertos factores de salud de manera individual, si puedes consumirlos. Lo más importante es saber elegir los que sean de producción ecológica y consumir la cantidad adecuada. Todo en exceso hace daño, pero eliminar el consumo de un alimento solo debería realizarse por sugerencia médica.
Las proteínas de los lácteos son beneficiosas y en muchos casos necesarias para la salud. Sin embargo, aunque el caso de cada persona puede ser particular, existen alternativas las cuales te permitirán aprovechar estos nutrientes de forma correcta.
