En el mundo muchísimas personas son atópicas y presentan síntomas alérgicos que se exacerban con cualquier estímulo. Pero desafortunadamente son mal diagnosticados y en lugar de mejorar con el tratamiento suelen empeorar, ¿por qué? ¿Cuál es la razón? Simple, la solución suele ser el problema: la histamina.
La histamina es una amina que es liberada al torrente sanguíneo cómo respuestas al sistema inmune, generalmente como respuesta inflamatoria, además de ocuparse de distintas funciones en el sistema digestivo.
La intolerancia a la histamina causa una gran variedad de síntomas inespecíficos. Por ejemplo, cansancio extremo que no se corresponde con el nivel de actividad del día, indigestión, o dolores de cabeza tipo migrañosos sin causa específica. Todos estos síntomas y más suelen extenderse en el tiempo y llegado un punto a agravarse.

¿Qué es la intolerancia a la histamina?
La intolerancia a la histamina es una condición, en el cual, las personas presentan diversos síntomas ante la liberación de histamina en el cuerpo, para liberar histamina basta con estar expuesto a algún estímulo desencadenante, por ejemplo, un alimento, la temperatura fría y o el polvo.
Entre los síntomas más comunes de la intolerancia a la histamina están la congestión nasal, irritación faríngea, migraña, trastornos digestivos y urticaria y a la vez son la razón por la cual es frecuentemente confundida con procesos
¿Por qué ocurre la intolerancia a la histamina?
Este trastorno puede desarrollarse por varias razones:
No eres capaz de metabolizar adecuadamente la histamina circulante
En el cuerpo hay una enzima responsable de metabolizar la histamina, tanto la que somos capaces de formar como aquella que adquirimos mediante los alimentos. La diamino oxidasa, puede estar agotada y en estos casos es cuando se empieza a acumular la histamina.
Algunas de las razones, por la cual, la enzima puede trabajar con menos eficiencia son razones genéticas, enfermedades inflamatorias, por efectos del alcohol, como efecto secundario de algunos medicamentos o con el consumo excesivo de alimentos ricos en histamina.
Aportar demasiada histamina con tu dieta.
Uno de los factores desencadenantes del trastorno puede ser el exceso de aporte de histamina, ya sea porque la ingieres directamente o porque también consumes alimentos que liberen otras moléculas que sean precursoras de la misma.
Entre los alimentos que más carga de histamina tienen están los pescados azules como el salmón o la trucha, los embutidos, el café, el chocolate, las frutas cítricas, tomates y frutas desecadas, huevo y alcoholes fermentados.

Síntomas de intolerancia a la histamina que no conocías
Los siguientes síntomas deben llamar tu atención, si presentas alguno de los mencionados a continuación no dudes en consultar a tu médico de confianza o a un especialista en Psiconeuroinmunología.
- Urticaria, brotes extendidos en la piel.
- Prurito, una sensación desesperante de comezón en la piel.
- Angioedema que puede ser localizado especialmente en la cara, así encontramos labios inflamados, mejillas o párpados.
- Taquicardia, un síntoma característico de intolerancia a la histamina, hablamos de taquicardia cuando hay más de 100 latidos cardíacos por minuto.
- Dolor en el pecho, puede confundirse fácilmente con dolor precordial.
- Dolor de cabeza, que es muy intenso.
- Congestión nasal.
- Conjuntivitis.
- Irritabilidad, confusión y fatiga.
- Estado de ansiedad o pánico.
- Síncope o breves pérdidas de consciencia .
- Pirosis y acidez estomacal.
¿Cómo reconocer la intolerancia a la insulina?
Si presentas uno de los síntomas atípicos, intenta el siguiente protocolo:
- Mantén tu dieta normal por dos semanas, pero mantén un control riguroso de las horas de cada comida y los síntomas que presentes con cada una, de presentar síntomas.
- El mes siguiente vas a eliminar de tu dieta aquellos alimentos que registraron que causarán algún síntoma. Es la forma adecuada de saber si la razón de los síntomas es un alimento en específico.
Conclusión
Reconocer los síntomas es esencial para diferenciar tu problema con la histamina con cualquier otro trastorno, e ir sensibilizando poco a poco, ante los estímulos desencadenantes.
